Date un tiempo para la luna llena:
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El pasado lunes30 de julio cómo todos los meses voy en busca de la luna llena, donde me encuentre siempre procuro verla aparecer en el horizonte y después verla flotar en el firmamento con la convicción de qué Dios la puso ahí para iluminar a todos los hombres de buena voluntad del planeta tierra y a la vez hacernos ver lo insignificante qué somos, me acompañó mi Mary Ann (cómo casi siempre) fuimos al malecón (prohibido pasar en automóvil ) y la sorpresa desagradable fue ver la entrada del mismo, repleta de “¿templetes”?, ¿carpas? ¿tiendas? ¿ o qué sé yo??? ¡¡¡ impresionante ¡¡¡ se dificulta el avanzar caminando, a causa de los estorbos por lado y lado de los vendedores de ¡¡¡¡TODO¡¡¡ y el desagradable olor a pescado frito corriente. Me pregunto ¿y el tan cacareado proyecto de modernización del malecón, Turismo de Madero al inicio de su ¿gestión? lo anunció ¿para abril o para mayo? ¿de qué año?...
Lo agradable, fue constatar que las familias del sur de Tamaulipas, siguen conservando “las lunadas” la playa estaba pletórica de gente, grupos familiares, con sus fogatas y sus parrilladas, juegos de fut y voli, otros en plena tarde-noche metidos en el agua, y por supuesto no faltaban los pescadores unos por deporte otros por necesidad pero todos dedicados a pescar.
Bueno pero lo qué yo quiero platicar es…¿y la luna?, esto, cómo lo platico? Bueno ahí les voy, resulta que mi Mary Chula (ya es experta) estaba segura de la hora y minutos en que Selene emergería en el cielo…pero esta NO salía y no se veía, hasta después de algún tiempo transcurrido empezamos a notar una nube algo extraña en su color…¡adivinaron¡ era la luna se empezaba a descubrir la causa es que la estuvo tapando una nube negra en el horizonte y cuando empezamos a disfrutar la luna ya era un poco elevada su posición pero aún así la disfrutamos, a mitad de malecón escuchando el romper de las olas y sentir la brisa en nuestro cuerpo…y disfrutar la compañía de tus seres amados, amigo Claraboyo, date un tiempo y regálate una lunada en Miramar o donde quieras con quien quieras…
Muchas veces larecibo en plena plaza de armas de Tampico, en La VictoriaCafé Gourmet en la velada de La Claraboya Literaria, y brindo por ello con una aromática tasa de café americano, a veces capuchino o moka.
Digo yo sólo digo...
